Mujeres sin hacer, Liovis

“¿Cómo surgió “Mujeres sin hacer”? ¿Cuándo se te ocurrió iniciar el proyecto? ¿De dónde salió la idea?”

 Son las preguntas que con más frecuencia me hacen últimamente. Y creo que ya olvidé la primera respuesta que di. Nunca he sido buena para aprender discursos, pero más que por eso, olvidé la respuesta porque siempre que me preguntan tengo una nueva razón que complementa a las anteriores.

Diría que mi proyecto nació de observar el mundo atentamente y comprobar que las mujeres estamos muy descontentas con nosotras mismas. Que hacemos un esfuerzo trepidante por cumplir con las exigencias que esta sociedad feroz nos impone. Y que alrededor de los cuarenta, cuando descubrimos que es imposible ser mujer, madre, profesional y mantener la cintura en la medida que un mundo loco nos exige, cuando llegamos al límite, ahí está otra vez la sociedad, con una opción en cada mano: borra esas huellas que la vida, los hijos, los años te han marcado, bórrate también la sonrisa y el asombro, las líneas de expresión, por el mismo precio. O confórmate con salir del mercado, baja un poquito la cabeza, cede el paso, no hagas el ridículo.

 ¿Qué pasó? ¿En qué punto se volvió más ridícula y temible una arruga en la frente que dos pelotas de tenis y a veces de basket embutidas bajo la piel? No lo sé. Así que me eché la cámara al hombro, llené una mochila de palabras y salí a buscar mujeres sin hacer. En esas ando.

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No lamento la cirugía estética, y mucho menos la censuro. Es un arma valiosa en muchas ocasiones. Una opción, un adelanto útil sobre todo si se usa con cordura, si no se arriesga la salud. Pero “Mujeres sin hacer” es una fiesta a la madurez orgánica. Un baile sin máscaras. Una botella al mar.

 Liovis no asistió a clases aquel día en que la sociedad vino muy seria, con una opción en cada mano, así que no se enteró de que solo tenía dos caminos. Estaba en el gimnasio, como suele hacer desde muy joven.

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Me gusta comer sano, me dice Liovis, cuidarme, y cuando me dan ganas de hacerme un Tummy tuck, mi hijo me quita la idea: mamá, no inventes, estás muy bien así!

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¿Crees que el auge de este movimiento contribuirá de alguna manera a parar la locura de las mujeres por “hacerse”? Me preguntó el otro día un amigo quasi periodista.

No lo sé. Pero me gusta la idea de colocar un granito de arena en el camino para que así sea. Para que las mujeres se quieran más y mejor. Y sobre todo, para que se quieran tal como son.

 Vamos a permitirnos ser felices.

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Cristhian Andres Cuellar - 12/29/2013 - 10:49 pm

Divina que te paso?

Julio Kamara-Photography - 12/19/2013 - 12:23 pm

La fotografía para veces documentar nuestro mundo, nuestra ciudad, el dia a dia de gente que nos pasa al lado y que no volverás a ver nunca mas… es esa fotografía necesaria, documental, que perdura y nos hace pensar. Un gran trabajo “Mujeres sin Hacer”

Mar Guell - 12/18/2013 - 9:51 pm

Felicidades a las 2 ella x ser mujer sin hacer i tu x ser la mejor ….

Marchante Humberto - 12/18/2013 - 2:32 pm

Muy Lindo Reportaje, Felicidades!… Una vez mas.

Diana Montaño - 12/18/2013 - 1:49 pm

Fabuloso el blog….sigamos orgullosas y felices con nuestros cuerpos…..

M o r e   i n f o